Estamos todos hasta las narices de entrar en cualquier web o blog y encontrarnos ese agradable mensajito, unas veces discreto al final del la pantalla y otras veces en el p*uto medio que pone “Este sitio utiliza cookies..” y pongo los puntos suspensivos porqué nadie, no, en serio, nadie, lee más allá.

Seguido del parrafón hay un botón que puede variar su contenido desde “Estoy de acuerdo”, “Aceptar”, etc. que al clickarlo (porqué lo clickamos sin pensarlo dos veces) aceptamos un montón de condiciones (algunas de las cuales son las que siguen a continuación de “Este sitio utiliza cookies”).
Pero vaya, para qué voy a leerme eso de las cookies si no se lo que son, quiero entrar en la web y ese cartelito me está molestando? Pues le doy a aceptar y pa’lante..
Pero vaya, llegados a este punto, ¿qué son las cookies?

Pues bien, allá vamos: Las Cookies!

Cuando entramos en una web (a día de hoy ya cualquiera) hay un diminuto archivo que se descarga en nuestro navegador de manera automática y analiza qué es lo qué hacemos en esa web. A este diminuto y microscópico archivo le llamaremos pixel. Este pixel lo que hace es enviar a una base de datos (previamente configurada) qué es lo que está haciendo el usuario en la web, donde clica, desde donde se conecta, desde que web o enlace ha llegado al site, etc.
¡Oh mierda!, ¡un virus!
No! Para nada!, como mucho podríamos llamarle un spyware sin animo de guerra. No relentiza el ordenador, no te roba las contraseñas ni te descarga porno. Únicamente analiza tu actividad en la web, punto pelota.
La traducción es que al entrar en una web en la que nos aparece un cartelito que pone “Aquí usamos cookies señores” Lo que te está diciendo es que cuando entras se de descarga un píxel o cookie que trackea (analiza) lo que haces en la web.
Si, efectivamente, cuando lees el cartelito ya se te ha descargado la cookie, cuando le das a aceptar ya es tarde.
Cabe decir que cada cookie es única identificando a cada usuario como único.

Las cookies son una violación de la intimidad

Si es cierto que las cookies analizan tu comportamiento, pero también es cierto que no almacenan información personal, nombre, apellidos, contraseñas, etc. no son almacenados por la cookie.
Pues vale, pero para qué tanto lío?
Hay una gran frase Napoleónica que he tuneado un poco y me gusta un montón:
Mide y vencerás
Pues de eso se trata, de que todas las acciones que llevemos a cabo deben ser medidas, debemos analizar todo lo que podamos y aquí es cuando entran en juego las cookies.
Con herramientas como Google Analytics extraemos la información de las cookies y podemos ver la cantidad de tráfico que nos llega a una web, cuales son las páginas más visitadas, el tiempo que están los usuarios en la web, desde qué país se conectan, con qué dispositivo, navegador, etc.
Por lo cual, esta información es super valiosa para saber el estado de nuestra web, saber si nuestras acciones convierten o no.
Pues sigue sin hacerme gracia que vayan viendo y analizando lo que yo hago, es mi intimidad y no quiero a nadie estudiando mis clicks.
Es completamente respetable y comprensible el no querer dejar rastro en la web de ningún tipo. Para ello únicamente deberemos utilizar el modo incógnito de nuestro navegador y no dejaremos rastro ni se nos descargarán cookies.

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